La magistrada entiende que la cuenta del presidente es un foro público y que se vulnera la libertad de expresión al silenciar puntos de vista contrarios
J.M. AHRENS/
Washington
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Desde su cuenta, lanza proclamas, avanza medidas, destituye a ministros, se enfrenta a jefes de Estados y amenaza a quien se le opone. Twitter es su forma de hacer política,breve,directa y demoledora. Todo ello ha confluido en la decisión de la juez federal Naomi Reice Buchwald para fallar que el presidente de Estados Unidos no debe bloquear a nadie en su cuenta @realDonaldTrump (37.600tuits y 52,2 millones de seguidores). Para la magistrada de Manhattan la cuenta forma parte del foro público y como tal no puede escaparse de la Primera Enmienda, adoptada en 1791 para proteger la libertad de expresión. “Bloquear a los demandantes por sus opiniones políticas supone una forma de discriminación”, ha escrito.
El caso surgió en marzo pasado
Cuando siete ciudadanos demandaron a Trump por haberles bloqueado. La medida les impedía ver o responder a los mensajes de su cuenta. Es decir, les arrebataba el derecho a saber lo que expresa el presidente, pero también a hacer públicas en la misma cuenta sus opiniones al respecto.
Entre los demandantes se hallaban instituciones como el Centro Knight de la Universidad de Columbia, y particulares como Philip Cohen, un profesor de Sociología de la Universidad de Maryland, bloqueado en junio de 2017 después de que contestara a un mensaje del presidente con un texto que decía: “Corrupto, Incompetente, Autoritario”.
Los abogados de Trump alegaron que el presidente tenía derecho a decidir con quien compartía su espacio y que la analogía con la Primera Enmienda era incompleta. Como ejemplo señalaron que, del mismo modo que el presidente no tiene por qué quedarse en un acto público junto a quien le grita, tampoco en Twitter está obligado a escuchar a quien le ataca. Y que de ello no se sustrae ningún menoscabo a la libertad de expresión.
En la vista preliminar, la juez Buchwald, elegida en la presidencia de Bill Clinton, ya señaló que había una solución intermedia: en vez de bloquear, silenciar. Un mecanismo que le evitaría al presidente la lectura de respuestas críticas pero sin impedirlas en origen. "No se vulnera el derecho de una persona a hablar cuando el Gobierno simplemente ignora a esa persona mientras escucha a otras o cuando amplifica una voz por encima de otras", señala la magistrada.
Ni la Casa Blanca ni Trump han contestado a la sentencia. El Departamento de Justicia señaló que estaba en desacuerdo con el fallo y que consideraba un posible recurso.
Fuente: ShowBizWord
Fuente: El PAÍS versión digital: https://bit.ly/2s3yfeV







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